Equilibrio, producto y precisión
Para mí, la cocina es un equilibrio perfecto entre memoria, respeto al producto y precisión técnica. Por eso cuido cada punto de cocción, cada fondo y cada detalle del emplatado para que el sabor sea limpio, profundo y elegante.
Trayectoria en alta cocina
Aprendí a cocinar en la EHIB y me consagré en templos con Estrella Michelin como Zuberoa y Casona del Judío. Esa exigencia diaria es la base con la que hoy diseño menús a medida para villas y yates, con un estándar alto y constante.
Instinto del fuego y respeto absoluto
Mi secreto es que no cocino con recetas, cocino con el instinto del fuego y el respeto al producto; selecciono personalmente cada ingrediente. Mi filosofía es que la técnica siempre debe estar al servicio del sabor y de la materia prima.



